Eco Shezuá, una aldea diferente en la cordillera andina

IMG-20160607-WA0004

Salimos de nuestra segunda estancia en Colombia, sonrientes por la rica experiencia compartida y entristecidos por la despedida. Nuestra colaboración tuvo lugar esta vez en la ecoaldea Eco Shezuá, ubicada en una montaña colindante al municipio de Tenjo, en plena cordillera oriental Andina.

Nos reciben Leonardo y Maryury en una tienda de productos ecológicos de Tenjo. Ellos son padres de dos hijos de 6 y 7 años (Shenoa y J. Zuari) que dan nombre, a su vez, a la ecoaldea en la que la pedagogía juega un papel fundamental.

Calentándonos en la noche con tacitas de aguapanela a la vera de un fuego intenso pudimos presentarnos y entrar a formar parte, aunque fuera por pocos días, de esta preciosa comunidad que abre sus brazos y corazones al viajero dispuesto a colaborar.

EcoShezuá es una comunidad basada en proyectos de conservación ambiental, agricultura ecológica o las increíbles iniciativas de bioconstrucción como los baños secos, techos verdes o una biojardinera en construcción (en un futuro depurará las aguas grises).

Esta ecoaldea es también un denso tejido humano lleno de riquísimas relaciones sociales en las que juega un papel primordial la recuperación de aquellos saberes ancestrales de los pueblos indígenas que siglos de colonización han marginado y enterrado en los bajos fondos de la historia oficial. Las comunidades tradicionales supieron vivir en armonía con el entorno, y hoy Eco Shezuá reivindica su legado en su labor cotidiana. Quizás el ejemplo más claro de todo esto sea la Yuriparioca, una casa de arquitectura indígena que sorprende a cualquier visitante por su solidez y belleza.

Ubicada en una montaña de gran valor histórico y paisajístico, la familia nos conduce por los antiguos senderos Muiscas hasta el sagrado “Lavapatas Piedra de la Alabanza” o las rocas plenas de pictogramas ancestrales. La espiritualidad es un elemento clave aquí, de la mano de una pedagogía alternativa en la que los niños aprenden por la práctica: desde diseñar jardines o coser mandalas, hasta cocinar, tocar música o sembrar los huertos.

Bueno, ¿y qué hemos aportado desde Proyecto AsuLA? En primer lugar realizamos un asesoramiento sobre gestión de voluntariado que permitirá a esta ecoaldea contar con un sistema para atraer y planificar el trabajo voluntario (¡si les interesa el voluntariado no duden en visitarles!). En segundo lugar trazamos los caminos que llevan a la finca mediante GPS. Asimismo aprovechamos para entrevistar a sus miembros principales y redactamos una pequeña historia del lugar que podrán publicar en sus redes sociales o páginas web.

También colaboramos en las tareas de construcción y mejora de la finca, disfrutando del trabajo físico bien hecho bajo un sol que calentaba la ladera de esta gran finca. Por último, y no menos importante, dinamizamos una mañana con un taller de acroyoga y una sesión de animación al tiempo libre en la que padres, niños y demás visitantes pudimos compartir intensos momentos de risa y vitalidad.

Queremos agradecer de todo corazón a Leo, Maryury, Yolanda y demás miembros del proyecto EcoShezuá por habernos acogido con tanta confianza y habernos permitido aportar un granito de arena en un proyecto que lleva dos años en marcha pero le esperan muchos más de dicha y buen vivir ¡Volveremos a vernos!

ff